miércoles, 10 de mayo de 2017

El Viejo Dolor De Los Revolucionarios


En estos días sin revoluciones, en estos días tan quietos, pienso en las viejas revoluciones y voy concluyendo que la palabra revolución pasó de moda, y me sorprendo y me angustio al comprender que las palabras y los conceptos pasan de moda, y que siempre hay alguien arriba o abajo que decide hacerlas pasar de moda porque no le convienen. Pasaron de moda las frases conciencia de clases y lucha de clases, y se enterraron las palabras proletariado, insurgencia, rebelión, y los manteles, como escribía Octavio Paz, dejaron de oler a pólvora, y los referentes, los viejos y luminosos referentes, también pasaron de moda, y ya pocos hablan de Lenin o de Trotski, de Marx o de Engel, de Rosa Luxemburgo o de Aleksandra Kollontái, de María Cano o de Teófilo Forero, y si hablan o escriben de ellos suele ser para satanizarlos.
Aquellas viejas palabras fueron reemplazadas por confort, alegría, obediencia, humildad, y el olor a pólvora se transformó en olor a dinero. La lucha bajo una consigna común, la disciplina, el endurecimiento bajo el fuego del riesgo constante que iban conformando a los revolucionarios, según Trotski, se convirtió en una competencia por aparentar, en un cumplir horarios dejando pasar el tiempo, sentados ante una computadora absorbiendo lo que quieren que absorbamos, basura, y en debilidad y facilismo. El lugar de los antiguos referentes, aquellos que dieron la vida por una causa, su causa, o aquellos otros que inventaron sus mundos con una pluma o un pincel, un piano o una cámara, ciegos, epilépticos o atormentados, fue ocupado por las estrellas de la farándula, a quienes volvimos ejemplos que seguimos porque lo importante era y es y será salir en la tele.
Y miramos hacia un lado y hacia otro, y ya nada huele a pólvora, porque hasta a la palabra pólvora la han proscrito. Y miramos hacia adelante y sólo percibimos más confort, más basura, más debilidad, más sonrisas postizas y más estrellas rutilantes que no dicen nada, porque precisamente no decir nada vende, adormece, nos mantiene en zonas de comodidad y nos aleja de aquel viejo dolor que era la esencia de los revolucionarios.

Ficha del documento
Autor del documento 1. Autor (quién es, qué cargo desempeña)
Fernando Araujo Vélez, Periodista
2. Título de documento
El viejo dolor de los revolucionarios
3. Identificación espacial y temporal. ( Cuándo y Dónde se produjo o se dio a conocer este documento)
29 de abril del 2017 - 8:42 Pm
4. Naturaleza del texto (carta, decreto, discurso, libro, panfleto etc.)
Opinión
5. Tipo de documento (fuente primaria  = escrita en la misma  época que acontecieron los hecho descritos;  o secundaria  = escrita con posterioridad a los hechos relatados )
Fuente secundaria
6. Destinario ( a quién estaba dirigido, ante quién fue dado a conocer )
Dirigido al público
7. Ideas principales del documento
Ya no pensamos en los revolucionarios, ya nada le importa al pueblo lo único que desean es salir en la farándula, porque no decir nada vende
¿Cuál es la intención del autor?
Darnos a conocer  como la farándula ha llegado a ser más importante para el pueblo de lo que era la esencia de ser revolucionario